Surf extremo: tablas de hielo en el océano ártico

¿Te imaginas lo frías que deben estar las aguas del océano ártico? Imagínate la sensación de practicar surf extremo en sus olas… y ahora imagínate haciéndolo sobre… una tabla de hielo. ¿Te ha dado repelús? Pues Inge Wegge lo ha hecho. En el post de hoy te explicamos su historia. ¡Prepárate a sentir el frío en cada palabra!

Nos situamos en las frías aguas del archipiélago Lofoten, en Noruega. Inge Wagger, surfista y documentalista de 33 años, tuvo la idea de practicar surf sobre una tabla de hielo, después de haber visto a gente hacer ‘skateboard’ en una rampa congelada. Al principio, no le tomaron en serio. Pero su idea seguía adelante en su cabeza.

Surf extremo en el ártico

Los principales problemas con los que se encontrón en un principio fueron que las tablas serían muy pesadas, que se romperían con facilidad y que resbalarían.

Pero se rodeó de las personas adecuadas, y entre todos llevaron a cabo un modelo rectangular, que luego había que acabar de pulir en la playa. Primero cortaron con motosierra en un lago congelado. Pero este hielo no era lo suficientemente duro, ni lo suficientemente frío, y contenía mucho aire en el interior, así que no aguantó demasiado.

Cambiaron sus planes. Fabricaron las tablas con un molde, en el interior de una cámara frigorífica de pescado congelado, -20º. Este era un tipo de hielo muy resistente, y para no resbalar una vez encima de ella, colocaron hierbas y algas, para tener más sujeción. La tabla, de unos 70 kilos, en lugar de los tres o cuatro de una tabla estándar, era poco manejable. Y una vez en contacto con el agua salada, solamente resistía media hora.

Pero la idea sigue en su cabeza, y no cesa en sus pruebas. En breve, Inge tiene pensado fabricar muchas más tablas, que probaría en un solo día hasta que funcionen. ¡Querer es poder! En Surf Channel, seguiremos atentos a ver si lo consigue.